“yo que todo lo prostituí, aún puedo prostituir mi muerte y hacer de mi cadáver el último poema.”
— Leopoldo María Panero
“yo que todo lo prostituí, aún puedo prostituir mi muerte y hacer de mi cadáver el último poema.”
— Leopoldo María Panero

Dos atletas saltan de un lado a otro de mi alma
lanzando gritos y bromeando acerca de la vida:
y no sé sus nombres. Y en mi alma vacía escucho siempre
cómo se balancean los trapecios. Dos
atletas saltan de un lado a otro de mi alma
contentos de que esté tan vacía.
Y oigo
oigo en el espacio sonidos
una y otra vez el chirriar de los trapecios
una y otra vez.
Una mujer sin rostro canta de pie sobre mi alma,
una mujer sin rostro sobre mi alma en el suelo,
mi alma, mi alma: y repito esa palabra
no sé si como un niño llamando a su madre a la luz,
en confusos sonidos y con llantos, o bien simplemente
para hacer ver que no tiene sentido.
Mi alma. Mi alma
es como tierra dura que pisotean sin verla
caballos y carrozas y pies, y seres
que no existen y de cuyos ojos
mana mi sangre hoy, ayer, mañana. Seres
sin cabeza cantarán sobre mi tumba
una canción incomprensible.
Y se repartirán los huesos de mi alma.
Mi alma.
Mi hermano muerto fuma un cigarrillo junto a mí.
– Leopoldo María Panero
“Me bastó verla para descubrir que, en estos años, no la había olvidado un solo momento, que estaba tan enamorado de ella como el primer día.”
— Mario Vargas Llosa - Travesuras de una niña mala
Pero te repito, ahora no es el momento de hablar más. Simplemente tené la seguridad de que estoy cerca de vos, y que te abrazo muy fuerte y te pido que aguantes y sigas siendo vos…